Estoy embarazada, ¿puedo tomar espirulina?

¿Estás embarazada y no sabes si puedes incluir la espirulina en tu dieta? Este artículo resolverá todas tus dudas.

Cuando estás esperando un hijo tu máxima prioridad es cuidarte para garantizar el buen desarrollo del bebé. Y la mejor manera de hacerlo es a través de la alimentación y huyendo de la vida sedentaria.

En esta etapa, tu cuerpo debe asegurarse una ingesta adecuada de proteínas, hidratos de carbono, grasas saludables, vitaminas y minerales. Pero además, se incrementa la cantidad de algunos de ellos, como el calcio, el hierro y las vitaminas B y D. Por eso, es imprescindible que introduzcas en tu dieta alimentos ricos en estos elementos.

Uno de los más completos que existe en la actualidad es la espirulina, una cianobacteria de color verde azulado que contiene una interesante proporción de todos estos nutrientes, a los que también hay que añadir la fibra, la clorofila, los antioxidantes y los aminoácidos.

Entonces, ¿qué beneficios aporta la espirulina durante el embarazo? Y otro aspecto importante, ¿es seguro tomarla?

Los nutrientes necesarios durante el embarazo

Durante el embarazo las reservas de energía se agotan con más facilidad ya que el feto recorre a ellas para cubrir sus necesidades y crecer sano y fuerte. Debido a ello, el organismo de la madre aumenta los niveles de ciertos nutrientes, y en especial de cuatro: el hierro, el calcio, el ácido fólico y la vitamina D.

Hierro

En una mujer embarazada el volumen sanguíneo aumenta para permitir el óptimo desarrollo de la placenta y del bebé. Esto significa que la madre necesita un mayor aporte de hierro (unos 27 mg al día). Unos niveles bajos de este mineral puede dar lugar a partos prematuros y abortos espontáneos, así como a cansancio y decaimiento. En el caso del bebé, puede verse afectado su desarrollo mental y presentar un sistema inmunitario debilitado.

Calcio

El calcio es imprescindible para los huesos y dientes del bebé pero también ayuda a reducir el riesgo de sufrir preeclampsia, una afección grave que provoca una subida repentina de la presión arterial, lo cual pone en riesgo la vida de ambos.

Ácido fólico

También conocida como vitamina B9, se trata de un elemento que interviene directamente en el desarrollo neuronal del feto. Su carencia puede dar lugar a problemas tan graves como la espina bífida.

La cantidad que necesita una mujer embarazada (600 microgramos al día) es difícil conseguir a través de los alimentos, así que se suelen recetar complementos de ácido fólico.

Vitamina D

Sin esta vitamina el calcio no puede formar unos huesos sanos y resistentes.

La espirulina contiene no solo estos cuatro nutrientes, sino otros muchos que actúan conjuntamente para fortalecer ambos organismos, el de la madre y el del hijo.

Pero, ¿cómo lo hacen?

Beneficios de la espirulina en el embarazo

Por lo general, introducir algas en la dieta de una persona sana, como la espirulina, se considera que tiene efectos positivos para la salud. Y en el caso de una mujer embarazada, también, aunque como veremos más adelante, siempre hay que tomar algunas precauciones.

Estos son algunos de los beneficios que puede aportar la espirulina al embarazo:

Previene la anemia y el cansancio

Una de las afecciones más comunes en una mujer embarazada es la anemia por falta de hierro, especialmente durante el último trimestre. Si no se corrige puede acabar afectando gravemente al desarrollo del bebé. Por eso es muy importante tomar alimentos ricos en hierro, como es el caso de la espirulina, que aporta hasta diez veces más que las espinacas. Y para que el organismo lo absorba mejor, no hay que olvidar tomarlo junto con alimentos que contengan vitamina C.

Además, al mejorar los niveles de hemoglobina, ambos organismos están más oxigenados y la musculatura se fortalece.

Refuerza el sistema inmunitario

La presencia en la espirulina de antioxidantes, hierro, cobre y vitaminas A y B, refuerzan las defensas de la madre y del bebé.

Tiene propiedades antiinflamatorias

Los antioxidantes de la espirulina ayudan a reducir los procesos inflamatorios y oxidativos que tienen lugar en el organismo. Esto favorece un metabolismo más eficiente y el retraso en la aparición de enfermedades.

Favorece el crecimiento fetal

La espirulina aporta un extra de proteínas que aumentan el crecimiento del feto y fortalecen el esqueleto de la madre.

Elimina las toxinas

La espirulina contiene clorofila, una sustancia que impide que las toxinas, tanto si proceden de los alimentos como del aire que respiramos, se acumulen en el organismo, facilitando su expulsión.

Controla la presión arterial

La espirulina crece mejor en aguas dulces que en saladas. Esto hace que tenga menos sodio y, como resultado, no dispara la tensión arterial ni permite que se acumulen líquidos en el cuerpo.

Previene la diabetes gestacional

Numerosos estudios demuestran que la espirulina ayuda a controlar los niveles de azúcar en la sangre al potenciar la función de la insulina.

La espirulina también es muy beneficiosa para aquellas futuras madres que son vegetarianas y veganas, ya que con ella pueden cubrir gran parte de las necesidades nutricionales del organismo sin sufrir carencias.

Los riesgos de la espirulina

La seguridad de los alimentos que ingieren y sus posibles efectos secundarios es una de las mayores preocupaciones de las futuras mamás. Y no es para menos, porque está envuelta la salud de ambos.

En cuanto a la espirulina, muchos expertos la recomiendan por su elevado valor nutricional y los numerosos beneficios que puede aportar, tanto a la mujer como al feto en desarrollo. Sin embargo se requieren más estudios e investigaciones para garantizar su seguridad al 100%.

Aún así, existen ciertos riesgos conocidos de la espirulina que se deben tener en cuenta:

  • Si antes del embarazo nunca habías tomado espirulina, es posible que al principio sufras algunos efectos secundarios como estreñimiento, náuseas o dolor de cabeza. Por este motivo, es mejor empezar con dosis más pequeñas y, a medida que la toleres bien, aumentar hasta los 3 g diarios. Aunque lo ideal sería acostumbrar al cuerpo antes de quedarse embarazada.
  • Puede haber interacciones con otros medicamentos.
  • Puede agravar los síntomas de enfermedades autoinmunes como el lupus o la artritis reumatoide.
  • Una espirulina contaminada puede causar daño hepático, náuseas y vómitos, taquicardia, insuficiencia renal, debilidad y calambres abdominales, entre otras afecciones.

En realidad la espirulina no es peligrosa en sí misma, sino su procedencia. Hay empresas que distribuyen esta bacteria procedente de cultivos o zonas contaminadas con metales pesados, como el arsénico o el mercurio, que son sumamente perjudiciales para la salud.

Para realizar una compra segura, dirígete a tiendas de alimentación ecológica o herboristerías, donde suelen disponer de marcas de confianza que proceden de cultivos orgánicos y libres de residuos.

Por otro lado, si has decidido tomar espirulina, comunícale tu intención al obstetra para que ajuste la dosis a tus necesidades y estado de salud.

No hay dudas de que la espirulina es beneficiosa para la salud en muchos sentidos. Sin embargo, los expertos están divididos en cuanto a su uso en mujeres embarazadas. Debes tener en cuenta que los datos científicos con mujeres embarazadas no son tan exhaustivos como con otros colectivos. Pero tampoco existen artículos que muestren que la espirulina es peligrosa durante el embarazo.

Así que lo recomendable es consultar con tu médico y si considera que no hay problemas en tomarla, hazlo siempre bajo su supervisión.