Fresas deshidratadas

No hay duda de que las fresas son una de las frutas preferidas tanto por niños como por adultos. Después del chocolate, es el ingrediente más utilizado por las empresas de alimentación para aromatizar y crear sus productos, ya sean lácteos, mermeladas, bollería o pastelería.

Las fresas deshidratadas conservan la intensidad de sabor y color, así como las propiedades de la fruta natural. Además, cuentan con la ventaja de que se conservan durante mucho tiempo y se pueden consumir durante todo el año.

Propiedades de las fresas deshidratadas

Como la mayoría de frutos rojos, las fresas destacan por su alto contenido en vitaminas, especialmente la C, la E y gran parte de las del grupo B.

Algunas de sus propiedades son las siguientes:

Antioxidantes

Contienen polifenoles que, junto a la vitamina E, producen un efecto antioxidante en las células. Esto no solo retrasa el envejecimiento de la piel, sino también la aparición de enfermedades degenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson, el cáncer o las relacionadas con el sistema circulatorio.

Ricas en carbohidratos

Las fresas deshidratadas son un buen complemento para recuperar la energía en aquellas personas que realizan ejercicio de forma habitual y que tienen un gran desgaste energético.

Fuentes de vitamina C

Durante el proceso de secado de la fruta, se elimina casi todo su contenido líquido. Esto implica una pérdida de vitamina C, que es soluble solo en agua. Aun así, el porcentaje de esta vitamina sigue siendo elevado. Gracias a ello, las defensas del organismo aumentan y se pueden prevenir la aparición de resfriados y gripes durante la época de invierno.

Abundantes en hierro y potasio

Estos minerales ayudan a transformar la glucosa en energía, fortalecen y oxigenan los músculos y el sistema nervioso, promueven la eliminación de toxinas y evitan la retención de líquidos.

Beneficios de las fresas deshidratadas

Tomar fresas deshidratadas puede contribuir a que nos mantengamos saludables y en nuestro peso ideal. A continuación detallamos algunos de sus muchos beneficios:

Refuerzan el sistema inmunológico

El alto contenido de vitamina C que contienen las fresas deshidratadas estimula nuestras defensas y favorece la salud de los ojos y la piel.

Reducen el colesterol

Tener índices elevados de colesterol “malo” (o LDL) es uno de los factores que más influyen en el mal funcionamiento del sistema cardiovascular. Las fresas, gracias a sus antioxidantes, pueden ayudar a reducir el colesterol y prevenir el desarrollo de enfermedades coronarias.

Por otro lado, sus altos niveles de potasio también contribuyen a la buena salud del corazón, ya que ayuda a reducir la presión arterial.

Buenas para la diabetes

Las fresas destacan por tener un índice glucémico bajo y una gran cantidad de fibra. Esta  hace que el organismo descomponga los carbohidratos de manera más efectiva, lo que, a su vez, ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre.

Ayudan a mantener el peso

Precisamente la fibra presente en las fresas deshidratadas produce un efecto saciante que mantiene a raya la ansiedad por comer. Además, esta fruta es baja en calorías, por lo que es un alimento eficaz en las dietas de adelgazamiento.

Mejoran el tránsito intestinal

Esa misma fibra también es una ayuda tanto para aliviar como para prevenir el estreñimiento.

Reducen la inflamación

Los frutos rojos contienen unos flavonoides llamados antocianinas, que son los responsables del color rojo de las fresas. Estos antioxidantes, entre otras propiedades, reducen la cantidad de proteína C reactiva (PCR), muy presente en los procesos inflamatorios, como la artritis.

Combaten el envejecimiento prematuro

Al ser ricas en antioxidantes, las fresas deshidratadas frenan el envejecimiento celular y los efectos dañinos de los radicales libres.

Contraindicaciones de las fresas deshidratadas

A pesar de los múltiples beneficios que las fresas deshidratadas aportan a nuestra salud, existen ciertas circunstancias en las que no se recomienda su consumo:

  • Ser alérgico a esta fruta.
  • Padecer colitis o el síndrome de colon irritable.
  • En casos de diarrea, debido a la fibra que contienen.
  • En personas con insuficiencia renal o que padecen piedras en el riñón, ya que las fresas contienen oxalato cálcico, la misma sustancia que compone algunos cálculos renales.

Tampoco es aconsejable consumir más de 20 g al día de fresas deshidratadas (que equivalen a unos 250 g de fruta fresca, aproximadamente) porque un exceso puede causar problemas gastrointestinales como indigestión y diarrea.

Usos de las fresas deshidratadas

Si buscas un snack saludable, comer fresas deshidratadas puede ser una buena opción. Sin embargo, algunos fabricantes añaden azúcares para contrarrestar la acidez del producto. Si no vamos con cuidado, este alimento saludable se podría convertir en un peligro para nuestra salud. Por eso, es conveniente fijarse en la etiqueta del envase y elegir aquellos que no lleven azúcares añadidos.

Por otro lado, existen muchas maneras de utilizar las fresas deshidratadas. Por ejemplo, pueden ser un elemento decorativo de postres y tartas, o un complemento que aromatice y dé color a tus infusiones.

Con las fresas también se pueden hacer batidos o añadirlas a yogures y cereales.

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