Frambuesas deshidratadas

La frambuesa forma parte del grupo de frutos rojos, muy apreciados por su composición nutricional y por unas propiedades que ayudan al organismo a mantenerse saludable.

Se caracteriza por tener un intenso color rojo y un sabor dulce con matices ácidos.

El ser humano la consume desde hace miles de años y hoy en día sigue siendo uno de los frutos más consumidos en el mundo.

A continuación te explicamos cuáles son sus propiedades y beneficios.

Propiedades de las frambuesas deshidratadas

Las frambuesas contienen en una gran variedad de nutrientes, todos ellos necesarios para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Aportan proteína vegetal, bastantes carbohidratos (saludables, ya que la mayoría de ellos son fibra) y pocas calorías.

A continuación te mostramos sus principales propiedades:

Antioxidantes

Las frambuesas destacan por ser ricas en vitamina C y flavonoides. De hecho, un puñado de frambuesas aporta cerca del 80% de las necesidades diarias de esta vitamina.

Ambos compuestos actúan como antioxidantes, los cuales son muy necesarios para combatir el estrés oxidativo, fortalecer el sistema inmunitario y evitar que se desencadenen enfermedades crónicas y degenerativas. Numerosas investigaciones concluyen que también son un buen antídoto para prevenir la aparición de cáncer.

Por lo tanto, se recomienda el consumo de frambuesas a personas fumadoras, deportistas o en aquellas que están sometidas a un estrés continuo.

Homeostáticas

Los componentes de esta fruta del bosque intervienen en la detención de hemorragias leves y moderadas.

Antivirales

A causa de la vitamina C, las frambuesas son una fruta que ayuda a combatir resfriados, gripes y alergias.

Bactericidas

Esta fruta juega un papel importante a la hora de tratar las infecciones, especialmente las relacionadas con el tracto urinario como, por ejemplo, la cistitis.

Antiinflamatorias

Los antioxidantes calman los síntomas de las enfermedades inflamatorias crónicas, como la artritis.

Favorecen la salud ocular

Los efectos de las vitaminas A y C influyen en la prevención de varias enfermedades de los ojos, sobre todo las que son degenerativas como la pérdida de visión típica de la edad, el glaucoma, las cataratas o la ceguera nocturna.

Las frambuesas también contienen antocianinas, los pigmentos vegetales que le dan su color rojo intenso y que son las encargadas de proteger los capilares de la retina, asegurando así una buena visión.

Por otro lado, tienen un elevado contenido en luteína, otro pigmento que, gracias a su capacidad para filtrar los rayos ultravioleta del sol, previene el daño que estos pueden causar en la retina.

Abundantes en vitamina A, magnesio y potasio

Ambos minerales son necesarios para mantener los músculos en buen estado. Y, en el caso del potasio, también regula la tensión arterial y previene la retención de líquidos.

Por otro lado, la vitamina A es conocida por ayudar a conservar la salud ocular, a la vez que interviene en el buen funcionamiento del sistema nervioso.

Ricas en fibra

La frambuesa deshidratada contiene muchas pectinas, un tipo de fibra soluble que favorece el tránsito intestinal. Esto ayuda a prevenir el estreñimiento y depurar el organismo. Además, puede atrapar el colesterol antes de que el intestino lo absorba.

Beneficios de las frambuesas deshidratadas

El consumo regular de frambuesas aporta diversos beneficios a la salud. Estos son algunos de ellos:

Mejoran la circulación sanguínea

Los antioxidantes, junto con las antocianinas, tienen un papel importante a la hora de disminuir la tensión arterial y el sangrado excesivo, ya tenga que ver con las encías, los derrames nasales o las menstruaciones abundantes.

También protegen el corazón al bajar los niveles de colesterol malo y frenar el deterioro de las arterias.

Combaten la anemia

La vitamina C tiene la capacidad de aumentar la absorción del hierro que ingerimos. Por eso, comer frambuesas junto con alimentos ricos en esta vitamina es una buena manera de prevenir la anemia producida por la falta de hierro o mejorar los síntomas de quienes ya la padecen.

Refuerzan las defensas

Las vitaminas A y C refuerzan el sistema inmunitario, estimulando la producción de glóbulos blancos. Esto nos ayuda a estar mejor preparados en esos momentos de debilidad, como en situaciones de estrés o durante los cambios de estación.

También contribuyen a una recuperación más rápida de cualquier infección relacionada con las vías respiratorias: resfriados, gripes, bronquitis, faringitis, etc.

Uñas, piel y cabello saludables

Otro de los micronutrientes presentes en las frambuesas es la vitamina B7, o biotina. Su deficiencia se relaciona con la piel seca, la caída del cabello y unas uñas quebradizas. Comer frambuesas deshidratadas mejorará su aspecto haciendo que estén más sanos, fuertes y firmes.

Alimento para adelgazar

Las frambuesas son buenas candidatas para una dieta de adelgazamiento gracias a sus pocas calorías y a la presencia de potasio, fibra y antioxidantes.

Recomendadas durante el embarazo y la lactancia

Las frambuesas son una buena fuente de vitamina B9, o ácido fólico, la cual es muy necesaria para producir proteínas, formar células nuevas y prevenir malformaciones en el feto.

Ayudan en el tratamiento de la diabetes

La frambuesa es un fruto con bajo índice glucémico. Esto se debe a que la fibra que contiene retrasa la absorción de hidratos de carbono, disminuyendo los picos de azúcar en sangre y la resistencia a la insulina.

Al mismo tiempo, se trata de una fruta con bastante glucosa. Aun así, la presencia de antioxidantes, vitaminas y minerales permite que las personas diabéticas puedan comerla.

Favorecen la digestión

La fibra que contienen las frambuesas deshidratadas no solo mejora el tránsito intestinal, sino que fortalece la microbiota, ayudando a proteger el aparato digestivo de bacterias y microorganismos dañinos.

Contraindicaciones de las frambuesas deshidratadas

La frambuesa es un fruto con bastante tolerancia entre la población. Sin embargo, existen personas que presentan alergia y deben tener mucho cuidado al consumirla.

Otro de los riesgos de comer frambuesas tiene que ver con el tracto digestivo. A pesar de favorecer la salud gastrointestinal, un consumo excesivo puede provocar, entre otros, problemas de diarrea, hinchazón y dolor abdominal o indigestión.

Por último, las personas que se medican con anticoagulantes tampoco deberían tomar frambuesas en exceso, ya que sus propiedades anticoagulantes podrían potenciar el efecto de los medicamentos. Por el mismo motivo, deberían imitar su ingesta aquellas personas que vayan a someterse a una operación porque podría contribuir a que la cicatrización de las heridas fuera más lenta.

La frambuesa deshidratada se puede consumir como tentempié para picar entre horas y recargar energía, como acompañamiento en el yogur, la leche y los cereales; o se pueden usar en recetas de repostería. Sea como sea, se trata de un alimento que no debería faltar en nuestra dieta.

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